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El Descubrimiento de América: la aventura equivocada
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Creado: 11-10-2017
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La idea de alcanzar la India a través del océano Atlántico había sido formulada por geógrafos y cartógrafos desde el siglo XIV, y también era conocida (aunque habitualmente rechazada por su temeridad) entre los navegantes. Ciertamente, los nuevos medios técnicos y el ánimo lucrativo hubiesen tarde o temprano empujado a alguien a emprender la travesía.

Experto marinero, influido por el ambiente de Portugal y por las lecturas de Ptolomeo, Estrabón, Marco Polo y otros, Cristóbal Colón reunía ya en aquel momento las virtudes necesarias para el triunfo de la empresa: la determinación, la audacia y la experiencia. Un famoso humanista, Toscanelli, influyó decisivamente en él y le indujo a cometer importantes errores de cálculo, que le llevaron a pensar que la Tierra era más pequeña y que Asia era más grande; eso suponía que las distancias se acortaban considerablemente, por lo que estaba convencido de que podía realizar el viaje en carabelas sin necesidad de hacer escalas. Su objetivo era el mismo que el de los portugueses: abrir una «ruta de las especias» que, por no tener que bordear toda África, había de resultar mucho más rápida, fácil y rentable.

 

Toscanelli situó Catay y Cipango (China y Japón) a una distancia asequible en carabela

 

La propuesta de Colón

 

En 1484, Colón presentó su proyecto a Juan II de Portugal y le pidió apoyo económico para llevarlo a la práctica. Pero una junta de expertos consideró que el plan era descabellado, y el rey, más preocupado por las exploraciones africanas, no quiso prestarle su ayuda. Decepcionado, Colón se trasladó a Castilla para exponer sus ideas a los Reyes Católicos, puesto que necesitaba el apoyo económico de un monarca o un noble poderoso.

 

Se instaló en Palos de la Frontera (Huelva), donde entró en contacto con algunas personas que le ayudaron y que más tarde tuvieron un papel destacado en la realización de la empresa. Estas personas eran los frailes franciscanos de La Rábida, que le pusieron en contacto con los reyes; los hermanos Pinzón, que llegado el momento ofrecerían a Colón sus pertrechos, conocimientos e influencias; y los marineros andaluces que, acostumbrados a navegar por el Atlántico, formarían la tripulación del viaje colombino.

 

Las capitulaciones de Santa Fe

 

Los monarcas castellanos tardaron un tiempo en aceptar los proyectos de Colón; durante siete años se hicieron frecuentes contactos con personas influyentes de la corte, pero los reyes demostraban estar más interesados en la conquista de Granada.

Eran varios los motivos por los que los Reyes Católicos no se decidían a prestar su apoyo al proyecto colombino. Aparte de la guerra de Granada, las contrapartidas exigidas por Colón resultaban exageradas, y los expertos que analizaron el proyecto determinaron que era muy arriesgado. Algunos cortesanos, como Luis de Santángel y Francisco de Pinelo, convencieron a los reyes de la necesidad de transigir. Cuando la guerra de Granada tocaba a su fin, Colón fue recibido en Santa Fe (Granada) por los monarcas, quienes le manifestaron su intención de autorizar la empresa.

El resultado de la negociación fue recogido en las capitulaciones de Santa Fe, firmadas en abril de 1492. En ellas se hacían una serie de concesiones a Colón, pero todas condicionadas al hecho del descubrimiento. Los puntos fundamentales de este contrato otorgaban a Cristóbal Colón considerables privilegios, como el título de Almirante y Gobernador General de las tierras por descubrir. También se le concedía el diez por ciento de los beneficios comerciales, aparte de otras ventajas económicas.

 

El primer viaje de Colón

 

Colón se marchó al puerto de Palos de la Frontera, enclave que fue elegido como punto de partida por contar con una buena flota y con marineros experimentados en navegaciones atlánticas.

Unos 90 hombres se embarcaron en tres naves. Dos carabelas, La Pinta y La Niña, eran capitaneadas por los hermanos Pinzón; Cristóbal Colón comandaba la nao Santa María. La mayoría de la tripulación era de Palos; sólo quince expedicionarios no eran andaluces: diez vascos y cinco extranjeros. No se embarcaron mujeres, frailes ni soldados, pero sí oficiales reales para velar por los intereses económicos de los monarcas, y un intérprete de lenguas orientales.

 

 

Colón zarpa rumbo a la costa asiática

 

El 3 de agosto de 1492 la flota zarpó con rumbo a las Canarias y con un objetivo claro: alcanzar la costa asiática atravesando el Atlántico. Todos los pormenores del viaje se encuentran recogidos en un documento excepcional, el diario de a bordo que escribió el propio Cristóbal Colón, conocido por la copia que hizo fray Bartolomé de Las Casas.

 

En la travesía se presentaron algunos problemas. El más importante fue el descontento de la tripulación por el alejamiento de las costas y la presencia continua de vientos alisios que los llevaban directamente hacia el oeste, lo cual alimentaba el temor de no encontrar vientos favorables para volver a la península. Pero antes de acabar agosto aparecieron vientos contrarios, gracias a lo cual se sosegaron los ánimos.

 

Los problemas reaparecieron al entrar en la zona de calmas, hecho que, unido a la ausencia de señales de tierra, desencadenó de nuevo la inquietud de los marineros. Colón llegó a pensar que había sobrepasado el Japón, y sus problemas se acrecentaron cuando estalló un motín general, que solo pudo contener tras lograr convencer a sus hombres de que en unos pocos días más encontrarían tierra. Pronto los vientos arreciaron, se avivó la velocidad de navegación y comenzaron a aparecer indicios de hallarse cerca de la costa: algunas bandadas de pájaros y maderas que flotaban en el mar.

 

El descubrimiento de América

 

Cuando, por fin, en la madrugada del 12 de octubre se divisó tierra, la alegría de los expedicionarios fue inmensa. Habían llegado a una isla de las Bahamas, a la que Colón llamó San Salvador y que los indígenas llamaban Guanahaní. Siglos después, cuando los ingleses colonizaron las Bahamas, pasó a llamarse isla Watling.

 

Colón desembarcó y tomó posesión de ella en nombre de los Reyes Católicos. Todos quedaron maravillados de las tierras y de los hombres, que Colón comenzó a llamar indios (por creer que había llegado a las costas asiáticas). Tales hombres eran pacíficos, pero carecían de las riquezas que los descubridores esperaban encontrar.

 

Pronto pasaron a reconocer la costa de la isla y, creyéndose en Extremo Oriente, zarparon de nuevo en busca de Cipango (Japón). Recorrieron las costas de varias islas del archipiélago de las Bahamas, de Cuba y de la isla de Haití o de Santo Domingo, que recibió el nombre de La Española. Al mismo tiempo que seguían manteniendo relaciones con los indígenas, los españoles buscaban vanamente especias; en lugar de ello, vieron por primera vez plantas y objetos desconocidos, como el maíz, las canoas, las hamacas y el tabaco.

 

Primer viaje de Colón

 

En la Nochebuena de 1492 la nao Santa María naufragó en la costa norte de La Española. El cargamento se pudo salvar gracias a la ayuda de los indígenas, y con los restos de la nao Colón resolvió construir un fuerte, llamado La Navidad, que fue el primer establecimiento español en América. Allí quedaron 39 hombres con el fin de mantener las relaciones amistosas con los isleños y buscar minas de oro.

 

El regreso a España

 

A mediados de enero de 1493, el Almirante dio la orden de volver. Junto a los españoles se embarcaron algunos indígenas, así como una variada carga de papagayos, pavos, productos de la tierra y objetos exóticos.

Las dificultades del viaje de regreso fueron enormes, pero en todo momento Colón demostró sus magníficas cualidades marineras. Los vientos y las tormentas separaron las dos embarcaciones, y Colón, al mando de la Niña, se vio obligado a poner rumbo hacia Lisboa, siendo recibido por Juan II, que fue el primero en escuchar el relato de su aventura. El rey portugués reclamó sus derechos sobre las tierras descubiertas, en base al pacto de Alcaçovas, pero Colón le demostró que no había ido a Guinea, sino a las Indias. Ante el temor de represalias de los Reyes Católicos, el monarca le dejó partir rumbo a Palos.

 

Martín Alonso Pinzón, al mando de la Pinta, se había perdido en una tormenta y arribó a las costas de Galicia, y de allí tomó rumbo a Palos, donde llegó al mismo tiempo que Colón, a mediados de marzo. El Almirante se puso en camino para ver a los reyes, que se encontraban en Barcelona. Atravesó la península despertando la curiosidad de todos con el sorprendente espectáculo del exótico cargamento que llevaba a los monarcas, dejando a los españoles impresionados y admirados.

Colón murió el 20 de mayo de 1506. Nunca habría de saber que la tierra que había descubierto era, en realidad, el vasto continente americano.

 

Fuente : https://www.biografiasyvidas.com/monografia/colon/descubrimiento.htm

https://mihistoriauniversal.com/edad-contemporanea/descubrimiento-de-america/